Fraudes con cédula, un problema sin identidad . DIARIO EL PAIS CALI OCTUBRE 2009


Olivia Bonilla pidió ante la Fiscalía 100 la anulación de la venta de los apartamentos y poder disponer comercialmente de sus inmuebles.

Venta de apartamentos y cuentas de celulares son los casos que se presentan con frecuencia en la ciudad. Algunos de los procesos de investigación pueden durar hasta tres años. Registradora Departamental advierte que con la renovación de cédulas, los casos de suplantación se pueden incrementar. Historias de algunos de los afectados.

Sacar una fotocopia de su cédula y perder el documento de vista por unos minutos, se convirtió tiempo después en la peor pesadilla para Olivia Bonilla, una abogada que vive en Jamundí.

La profesional, quien tiene dos apartamentos en esa población, recibió, en septiembre pasado, una llamada de su hermano Rodrigo, quien bastante nervioso le contó que con él estaban dos personas que reclamaban los inmuebles.

Según la versión de los dos ‘nuevos’ propietarios, ellos le habían comprado los apartamentos a Olivia por $80 millones.

“Me quedé de una pieza, obviamente había un fraude porque nunca negocié los apartamentos. No me explicaba cómo habían podido vender las dos propiedades y menos a ese precio, cuando cada una cuesta alrededor de $120 millones”, relató Olivia.

Cinco meses después de reponerse de la sorpresa, dar las explicaciones de rigor y acudir a la Fiscalía a presentar la denuncia respectiva, la abogada asegura que en esta suplantación de identidad hubo todo un complot en su contra.

Ella está convencida de que la mujer que falsificó su cédula para vender el dúplex que tiene en Jamundí se valió de los inquilinos de uno de los apartamentos para dar el golpe.

Los problemas para la abogada apenas comienzan. Los gastos por trámites judiciales superan los $600.000, sin contar las deudas que por más de $2.000.000 en servicios públicos y arriendo le dejaron los antiguos inquilinos.

Como si fuera poco, además del riesgo que aún persiste de que pierda sus inmuebles, la abogada no puede disponer de sus propiedades hasta tanto termine la investigación. Ahora el proceso se adelanta en la Fiscalía 100.


Siguen los fraudes. María Teresa Fajardo vive en el Distrito de Aguablanca y su sustento y el de su familia dependen de las lavadas de ropa y oficios caseros que le resulten en la semana. Sus precarios ingresos le impiden soñar con tener un teléfono celular, es más, ni siquiera tiene una línea fija en su casa. Sin embargo, sentada en la silla de su casa, mira una y otra vez un recibo de Comcel que le llegó por un valor que supera los $2.000.000. Ella asegura que está viviendo una especie de película de terror. 125 celulares prepago y dos postpago fueron adquiridos a su nombre en Bogotá, Calarcá, Guacarí, Manizales, Pereira y Tuluá, sitios que asegura no haber visitado jamás. Luego de solicitar ante Comcel, el pasado 27 de diciembre, que le retiraran las 125 líneas prepago cargadas a su nombre, aún la atormenta el hecho de tener que pagar la cuenta de los dos planes postpago que nunca tomó. En uno de ellos la deuda es de $1.114.200 y en el otro es de $866.915. El caso está a disposición de la Fiscalía de Los Mangos. María Teresa hace memoria y recuerda que hace unos dos años se le perdió la cédula. Pero nunca puso el denuncio y siguió con su vida normal. Hoy lamenta no haber tomado otra decisión.

Los cien dólares. A Silvana, un fraude con su cédula le impidió viajar a Estados Unidos, país en el que vive y trabaja de manera legal. Cuando llegó a Colombia, para disfrutar de unos días de vacaciones, se enteró que algo malo estaba sucediendo, pues le negaron un préstamo en un banco, según las directivas por estar reportada en Datacrédito. El motivo: tenía una millonaria deuda por dos líneas sin cancelar con Comcel y una de Movistar. Ella asegura que jamás hizo tal adquisición.
Lo peor de todo fue que tuvo que cancelar su viaje de regreso, pagar una multa de 100 dólares para quedarse en Colombia una semana más y arreglar el problema. Más que las deudas, a Silvana le preocupa que por aparecer reportada en las centrales de riesgo, el gobierno de Estados Unidos no le conceda la residencia en ese país a sus familiares. Silvana aún no se explica qué pasó porque, afirma, nunca se le ha extraviado su cédula.

Proceso. Estos son sólo tres de los cerca de 2.000 casos que se denunciaron el año pasado en la ciudad ante la Policía Judicial, por pérdida de documento y posterior suplantación de identidad. Para Gilma Tovar, coordinadora de la Unidad de Reacción Inmediata, URI, de la Fiscalía, lo más importante es que las víctimas de este delito denuncien a tiempo. Un funcionario de la Fiscalía, por su parte, explicó que “ahora existen equipos tecnológicos de avanzada que permiten a los falsificadores dar mayores golpes y por eso hay que elevar las denuncias rápidamente”.

Los trámites. Presentando una cédula y escrituras falsas con su nombre, a Francisco Angulo se le apropiaron de su lote en El Ingenio, lo vendieron y desde octubre del año pasado tiene una pelea cazada con los compradores, quienes aseguran que los trámites fueron legales. En estos casos, las primeras denuncias son recibidas en la URI, donde el afectado cuenta en detalle su caso. Luego de ser analizado, éste es enviado a la Fiscalía. Se verifica la falsedad del documento y se cita a los implicados.

“Cuando se trata de bienes inmuebles, en la Fiscalía se cita al denunciante y al implicado para corroborar la situación.

Se pide a la Registraduría la tarjeta decadactilar (huellas) del presunto culpable. Una vez se tengan los documentos requeridos se realizan las entrevistas con los abogados”, explicó Gladis Salazar, asistente de la Fiscalía. Dependiendo de la gravedad del fraude y la consecución de las pruebas, estos casos pueden tardarse en resolverse entre uno y tres años. Para la registradora Departamental, Carmenza Lores, “esta es una situación alarmante que azota a todas las esferas de la ciudad”.

Sin embargo, advierte que cuando el fraude es cometido con una contraseña, en la Registraduría se puede suspender el trámite de la cédula. Lores manifestó su preocupación porque el aumento de estos casos de falsificación de identidad han coincidido con el proceso de renovación de cédulas que se adelanta actualmente en la capital del Valle.
El número
188 sindicados de adulterar documentos fueron capturados en el 2006. La Policía detuvo a 29 más por falsedad ideológica en documento público.

Falsificación, en aumento

Autoridades dicen que la falsificación de documentos es uno de los delitos que más se comete en Cali. Alertan por redes de traficantes.

Diplomas, cédulas, actas de grado, certificados de notas, visas, extractos bancarios y pasaportes, son los documentos que con mayor frecuencia se falsifican en las calles de Cali.

Las autoridades aseguran que el fenómeno de la falsificación de documentos va en aumento en la ciudad. Admiten que hay zonas en las que operan redes completas de traficantes, pero que nadie da pistas de ellos.

En el año 2006, el Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía, CTI, recibió más de mil solicitudes para estudio documentológico por algún tipo de falsedad.

Según las autoridades, el 90% de las falsificaciones se realiza en talleres pequeños y artesanales.

“Ya no estoy en la lista ‘negra’”

Cuando Ana María Rodríguez solicitó servicios financieros y una tarjeta de crédito en uno de los almacenes de cadena de la ciudad, le fue negada. La razón, estaba reportada en Datacrédito por dos cuentas pendientes de telefonía móvil.

El 15 de diciembre Ana María se dio cuenta de que a su nombre sacaron dos cuentas por $1.500.000. Todo esto sucedió en Buenaventura. Ella es una mujer robusta y mestiza, pero en el documento falso aparece mucho más joven, de raza negra y delgada.

Durante 120 días estuvo reportada y su vida financiera se vio afectada, pero lo que le robaba la tranquilidad era que le quitaran la ayuda del Icetex con el que pagaba su carrera de Contaduría en la Universidad Autónoma de Occidente, en Cali. Ahora, luego de que la empresa de telefonía celular le retiró las cuentas, Ana María asegura que “es un descanso el hecho de saber que no estoy en la lista ‘negra’ de los deudores que me cerró muchas puertas”.

Recomendaciones

En caso de pérdida de su cédula o contraseña ponga la denuncia en una de las estaciones de Policía.

Si se ha realizado un caso de fraude a su nombre acuda a la Unidad de Reacción Inmediata, URI, y repórtelo.

Pida una cita en la Registraduría para sacar su nuevo documento.

Cuando se trate de bienes inmuebles y los tenga en alquiler, esté pendiente de sus arrendatarios.

Revise constantemente el listado de Datacrédito y verifique que su nombre no esté en la lista.


Tres datos claves

1. A la Registraduría acuden entre 3 y 4 personas semanales con problemas de suplantación de cédulas, que aseguran ser víctimas de fraudes.

2. La falsificación de las firmas, la adulteración de las huellas y la manipulación de los datos familiares de las víctimas son los casos más frecuentes que se han registrado en la ciudad.

3. Según la Subsecretaría de Policía y Justicia de Cali, la contraseña es uno de los tres documentos que más se falsifica en la ciudad, sobre todo en sitios de rumba.